Sea, Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina

La SEA, Sociedad de escritores y escritoras de la Argentina

AUTORES

DANIEL OMAR FAVERO

DANIEL OMAR FAVERO desaparecido en la dictadura militar argentina

Daniel Omar Favero (“Dane”) nació en La Plata el 30 de julio de 1957. Cursó estudios secundarios en el Colegio Nacional de La Plata y fue secuestrado, junto a su compañera Paula Álvarez, en junio de 1977 por un grupo de tareas de la Brigada de Investigaciones que dependía de Ramón Camps y del Comando Militar 1, de Guillermo Suárez Mason. Estudiaba Literatura en la Facultad de Letras de esa ciudad. Le faltaban días para cumplir 20 años.

Su obra fue conservada de forma oculta por su padre durante los años de represión, quien había dejado de ver a su hijo en febrero de 1977. Quizás este último lapso haya sido fecundo en cuanto a escritura, pero no existe registro de esa producción. Hasta hoy, Daniel permanece desaparecido.

Los siguientes poemas pertenecen al libro Los últimos poemas, editado por Libros de Tierra Firme.

[Poema sin título]


MI AMIGO DUERME LEJOS DE SU CASA Y ENFERMO

tiene que andar. No tiene más remedio que andar.

Lleva desolaciones en la boca y los ojos

y el pelo dolorido se le muere en la frente.

Dos recuerdos lo aprietan. Debe escalar el día

con su pareja trágica y apartar todo el odio

para seguir. No puede pronunciar claramente

la obligada palabra, pero entenderlo es fácil.

Parecen muy distintas las cosas, muy distintas

hoy, desde su experiencia: todo está preparado

¡para un final y nadie se entera todavía!

y es más inexplicable que nunca la ciudad.

Mi amigo desayuna y las cuatro paredes

aburridas y raras, las manos y la voz

y hasta los besos tienen un temblor inusual...

Hay una multitud detrás de sus dolores.


* * *

(PRONUNCIAMIENTO MILITAR)

MUY BIEN: ¿PERO QUÉ HARÁN CON TODO SU ARMAMENTO?

“Cristianas” correcciones, remiendos a balazos,

explotación abierta y sincera, colonia

sin demagogia alguna, sometimiento en regla.

Los viejos gobernantes emitieron balidos

de desaprobación, minutos antes de

instalarse en sus cómodos refugios. Y los “nuevos”

apenas los corrieron con ladridos formales.

Aquellos no pudieron prolongar su Mentira.

Estos no lograrán instituir su verdad

desamparada, enferma.

Estos y aquellos son diversos pataleos de un mismo moribundo.

Pero en esta disputa grotesca de payasos

hay un enorme ausente que a su debido tiempo

definirá su grito. Miradas silenciosas,

millones de fastidios, populares angustias.

(24 de marzo de 1976)