Sea, Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina

La SEA, Sociedad de escritores y escritoras de la Argentina

AUTORES

OSVALDO DOMINGO BALBI

Lucina Alvarez desaparecida en la dictadura militar argentina

Nació en Buenos Aires el 24 de junio de 1944. La nota fue redactada por su hija Carolina Balbi, Buenos Aires, 2004:

«“Hace algún tiempo uno inauguraba con un grito su presencia en este mundo. Fue en el hospital Ramos Mejía. Después al conventillo de Cochabamba y Castro. Pero importa poco mostrar el cofre de la infancia para dejar en claro que uno tiene cofre. En el fondo uno reconoce su pasado porque es historia viva.” De esta manera se presenta él mismo, en “Carta para empezar” de su libro Expediente para el asombro, publicado por Editorial Barrilete, en 1965. Fue alentado a publicar este libro por sus amigos Roberto Santoro y Luis Luchi. Ese mismo año le habían otorgado el Premio de Poesía Joven, cuyo jurado estaba integrado por el poeta César Fernández Moreno, entre otros. En ese momento tiene 21 años, es estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, trabaja para el Laboratorio Carlo Erba como visitador médico y planea casarse con Cristina, su novia de la adolescencia y del barrio, con quien también comparte la militancia.

»Su libro fue criticado por los dirigentes del partido, que lo acusaron de “idealista, pequeñoburgués y nostalgioso del pasado”. Osvaldo nunca más presentó un libro en público.

»En 1966, luego del Golpe de Onganía, la intervención a las universidades y la Noche de los Bastones Largos, las decisiones se radicalizan. Como estaba planeado, en septiembre de ese año se casa con Cristina y juntos van a vivir a San Miguel de Tucumán. Allí durante dos años sigue trabajando en el laboratorio como representante del Noroeste, y continúa sus estudios. Luego, implicado en su compromiso social, comienza a trabajar en la cosecha de tabaco, en la frontera entre Tucumán y Santiago del Estero. Finalmente ingresa al ingenio de La Trinidad, al sur de la provincia de Tucumán. Allí viven en la ciudad de Concepción. Su esposa es maestra rural, en Los Sandovales, lugar de difícil acceso, sólo a lomo de burro, por lo que realmente se ven una vez por semana.

»Se separa de su primera esposa alrededor de 1971 y se va a vivir a San Salvador de Jujuy.

»En 1972 es invitado, junto con otros compañeros, a la República Popular China. Durante todo ese año recorre el mundo. En diciembre de 1972 su ex esposa cae presa, en aquel gobierno de Isabel Perón; a partir de ese momento, la hija de ambos queda al cuidado de Osvaldo.

»En 1976 vuelve a Buenos Aires, donde conoce a su segunda esposa, Celina, y forman una nueva familia con su hija, los seis hijos de ella y una nueva hija de ambos que viene en camino: María Fernanda. Viven en un caserón de Moreno, provincia de Buenos Aires.

»En esa época y hasta su desaparición se desempeña como colaborador de la revista Todo es Historia, dirigida por Félix Luna.

»Un domingo de agosto de 1978, remontaba un barrilete con sus hijos, y lo secuestraron junto a su esposa.

»La última vez que fue visto con vida fue en septiembre de 1978, en el centro clandestino de detención “El Vesubio”.

»Integró el Comité Central de Vanguardia Comunista.»

Obra publicada: Expediente para el asombro (Barrilete, Buenos Aires, 1965); Pequeña historia de dos elefantes (Cultura Popular, 1973); Cuatro preguntas y dos poesías (Cultura Popular, 1974); Buenos Aires querido (Cultura Popular, s/f). Colaboró en El Cronista Comercial, La Gaceta de Tucumán, El Tribuno de Jujuy y El Intransigente de Salta. Desde 1976 y hasta su desaparición se desempeñó como colaborador de la revista Todo es Historia.

Para una ciudad encarcelada


Estos somos buenos aires

Como tantos venimos a hablar de vos
A desnudarte las iglesias y las cárceles
Los edificios gubernamentales
Repletos de gusanos que habrá que aplastar;

A investigar tus domingos y tus cines
Tus colectivos y tus chimeneas
Tu refugio de ladrones
Y tu garganta ronca de ciudad prostituida
Tu alma es un jardín botánico
Que han ocupado los dueños de carteles luminosos
Marchitándote las flores antes de nacer

Si acaso naciste sin sonrisa
Los fabricantes de dentífricos
Se encargaron de construir tu dentadura
Para lucirte ante los invitados Y si naciste sin sangre
Apagaron tu sed con refrescantes

Te milimetraron las noches, los árboles,
El rostro de los vientos, los apuros, Los retazos del cielo, el amor,
Pero no pudieron opacar tu corazón rojizo
Futura capital de la alegría Futuro puerto mayor
De nuestra república de obreros y campesinos.