Sea, Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina

La SEA, Sociedad de escritores y escritoras de la Argentina

Segunda Edición, Biblioteca Nacional – 2007


Presentación de la Segunda Edición de Palabra viva

BIBLIOTECA NACIONAL, 11 DE SEPTIEMBRE DE 2007

En un colmado Auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional se realizó el 11 de septiembre de 2007 la presentación de la segunda edición de Palabra viva. Textos de escritoras y escritores desaparecidos y/o víctimas del terrorismo de Estado 1974 -1983. Al igual que en la veintena de presentaciones de la primera edición realizadas en todo el país, fue un acto emotivo y respetuoso. Hicieron uso de la palabra Horacio González (director de la Biblioteca), Néstor Correa (Secretario General de la AGD-UBA), Graciela Navarro (por la Comisión del Personal del Banco de la Nación Argentina), la doctora Malvina Seguí (del Directorio del Banco) y Graciela Aráoz (presidenta de la SEA). Luego seis artistas pusieron su voz a los textos de las escritoras y los escritores desaparecidos: el escritor y periodista Rodolfo Braceli (coordinador), la actriz Malena Solda, el actor Gastón Pauls, la cineasta y escritora Albertina Carrí, el actor Juan Leyrado y el escritor y periodista Juan Sasturain. Esta edición –de 320 páginas y 7.000 ejemplares– recopila textos de 116 (en la primera figuraban 103) autores desaparecidos o asesinados por el terrorismo de Estado entre 1974 y 1983.
Agradecemos la enorme cantidad de mensajes con felicitaciones por el acto. Las socias y socios de la SEA pueden retirar su ejemplar gratuito en nuestras oficinas.




Presentación

Presentamos hoy la segunda edición de Palabra Viva, cuya primera fue presentada el 4 de mayo de 2005 en la sala José Hernández de la Feria Internacional del libro, con una tirada de 5000 ejemplares que se agotó en un año y medio. Desde la misma fundación de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA) nos propusimos saldar esta deuda con nuestros colegas “desaparecidos”, asesinados por la dictadura de las Fuerzas Armadas instaurada en la Argentina el 24 de marzo de 1976, aunque los asesinatos a través de la siniestra Triple A habían comenzado años antes.


El solo anuncio de la noticia de la aparición de este libro tuvo una repercusión internacional que nos emocionó. Nos llamaron de radios y medios gráficos de prácticamente todo el mundo. Seguramente porque esta deuda, tan reclamada, tardó treinta años ensalzarse, ya que no existía una organización de escritores viva y representativa. Nuestra SEA recopiló en tres años el material.


Palabra Viva también se editó en Cuba, en la editorial José Martí y fue presentado en la 16a Feria Internacional del Libro de La Habana, en febrero de 2007. Nos encontramos en tratativas para editarlo en Venezuela y en España. Ha sido traducido, en parte, al francés y también al japonés, con posibilidades de una edición en este país.


Esta segunda edición cuenta con el auspicio de la Comisión del Personal del Banco de la Nación Argentina por la Memoria, la Verdad y la Justicia, a quienes agradecemos profundamente, porque supieron valorar la necesidad e importancia de que esta edición estuviera hoy nuevamente en la calle.


Como nos escribió Juan Gelman, con este libro “la dictadura militar es nuevamente derrotada por la voluntad de la memoria, esa que insufla vigor a la conciencia cívica de la Argentina. Las escritoras, los escritores y las y los poetas reunidos en este volumen viven en sus seres queridos. Ahora vivirán en muchos más. Gracias por esa fuerte cachetada al olvido”.


Este acto se está celebrando nada menos que en el Día del Maestro. Que sirva como recuerdo y homenaje al profesor Carlos Fuentealba, asesinado por los esbirros de Jorge Sobisch. La primera edición compiló 103 escritores. En esta segunda llegamos a 116. Sin embargo, este libro no es una antología, ya que en él están todos los que encontramos, desde el más joven de 17 años, al mayor de 63, del más conocido al más desconocido, todos tuvieron y tienen para nosotros el mismo valor.


En esta edición hemos incorporado también el listado de los trabajadores desaparecidos del Banco de la Nación Argentina, de los bibliotecarios y trabajadores de bibliotecas, de docentes Universitarios y de periodistas.


Esta deuda que estamos honrando, no es una reivindicación de la memoria, sino un homenaje a la resistencia y al combate, especialmente dirigido a la juventud que lucha y construye nuestro país. Pensamos en las represiones que se producen hoy en nuestro país, miramos las imágenes brutales de Salta, Río Gallegos, Neuquén, por nombrar algunas provincias cuyos hechos todos recordamos, como el atropello de Daniel Varizat a los docentes de Santa Cruz o la terrible desaparición de Julio López, de la que este mes se cumplirá un año y por la cual la SEA exige la aparición con vida y el total esclarecimiento del caso. El ejemplo de López es otra demostración de que los agentes del terror siguen vivos, activos y acechantes.


Está claro que a nuestros escritores no los mataron por escribir, los mataron por ser militantes revolucionarios. Los mataron por luchar a favor de los humildes, de los excluidos. Comprobar esto es doblemente doloroso.


La SEA aspira a que este libro sea leído por los jóvenes, porque a través de la lectura placentera de los textos de literatura en todos sus géneros: poemas, cuentos, cartas, reportajes, fragmentos de ensayos, notas periodísticas, están narradas las circunstancias de las desapariciones. La unión de textos y biografías produce una estremecedora intensidad y una forma amena de conocer la historia y los derechos humanos.


En Palabra Viva se encuentran textos de temáticas diversas: el amor, descripciones de la naturaleza y de la vida cotidiana, la muerte, es decir, las obsesiones que suelen atormentar a todos los escritores.


Por eso quienes lo lean no sólo tendrán el placer estético de la lectura sino también un cuadro sumamente humano de lo que fue la masacre militar. Podríamos decir que, a su modo, es también un libro de nuestra historia reciente.


La SEA está convencida de que este libro no puede faltar en las escuelas ni en la bibliotecas públicas y populares argentinas, debe convertirse en una herramienta que nos ayude, a través de la literatura, a comprender ese pedazo negro de la historia, que nos ayude a comprender que la represión va más allá de las violencias policiales y que se traslada a la vida cotidiana expresada en la represión económica que significan, por ejemplo, los salarios de los docentes.


Este libro saca a la luz trozos de escritura que sin él, en algunos casos, no conoceríamos, no gozaríamos y también por él podemos reflexionar, cuestionar la organización y las prioridades de nuestra sociedad.


La SEA sigue y seguirá pronunciándose por el juicio y castigo a todos los culpables de las desapariciones en nuestro país y por el NO a la impunidad. Nuestros 116 escritoras y escritores desaparecidos siguen a través de Palabra Viva, presentes.


Por ellas y ellos y por todos los que luchan por una vida digna, sin barbarie, sin la entrega del país a las grandes potencias, por una educación pública y gratuita y para que las escritoras y escritores de este país podamos vivir de nuestra profesión, libremente. Pido un aplauso por los 116 escritoras y escritores presentes, ahora y siempre.


Gracias a las compañeras y compañeros de panel, Graciela Navarro, de la Comisión de trabajadores del Banco, a la doctora Malvina Seguí del Directorio del Banco, a Néstor Correa, secretario general de los Docentes Universitarios y al Director de la Biblioteca Nacional, Horacio González.


Gracias a quienes han puesto la voz para acercarnos a nuestros autores, Albertina Carrí, cineasta e hija de desaparecido, a los actores Juan Leyrado, Gastón Pauls y Malena Solda y al escritor y periodista Juan Sasturain.


Gracias a todos.